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25.7.06
Sobre Mí

A los veinte años entré en la universidad, en Barcelona. Era una chica común; había pasado la selectividad con un promedio de siete, iba a estudiar derecho. No era que me gustara mucho, pero las salidas eran interesantes.
Durante el primer año allí conocí a mucha gente, mucha de la cual estaba en ámbitos sociales totalmente diferentes a los míos. Me refiero a gente que salía en plan a lo bestia, gente "guay".
Allí conocía a Pedro, un chaval de la Verneda, con el que empecé a salir. Conocí a gente de su entorno, a sus amigos, gente que por su condición social, gente de la Verneda y La Mina, tenían pocas posibilidades económicas. Entre ese grupo de gente conocí al que más tarde fue mi marido.
Estos chavales iban de fiesta, como todos los jóvenes. Discotecas, playa, alcohol...y drogas. Qué bien nos lo pasábamos. Poco a poco fui intimando más con el que fue mi marido. Era un tío "guay", guapo, siempre manejaba pasta.
Los findes nos íbamos de discoteca, nos metíamos coca, speed, lo que hubiera. Las juergas eran salvajes. Los polvos también. Ramón, mi marido, follaba como dios. Cuando nos metíamos unas rayas, nos entraba el sofocón y lo apagábamos donde estuviéramos. Nos habían echado de más de una discoteca por follar en los sofás, en el lavabo, junto a la pista. Cualquier rincón era bueno para follar. Y si la gente nos veía, más cachondos nos poníamos.
Poco a poco nuestra relación fue afianzándose, y cada vez tomábamos más drogas.
No se cuándo fue que dejé la universidad. Ya estaba viviendo con él, a los cinco o seis meses de salir. Dos meses más tarde, más o menos, nos casamos. Por aquel entonces estaba "puesta" todo el día, y él igual. Al poco lo echaron del curro. Era mecánico en un taller del barrio.
Nos fundíamos el paro que cobraba en coca, en speed, en chocolate. Recuerdo, vagamente, que el primer polvo que eché por pasta fue porque él me lo pidió. Tenía un conocido, un camello, al que le debía pasta. A cambio de un polvo conmigo el tío olvidaría el asunto. Estaba colgada por él, sufría con las amenazas que recibía, con lo que follé con el tío para que le dejara en paz. Pero no fue así. Volvió a por más, y como cada vez teníamos menos dinero, aceptaba pues nos daba algo de speed a cambio.
En poco tiempo empezó a mandarme clientes. De ahí a la calle fue una degradación progresiva de la que no supe salir.
Estuve dos años muy mal, hasta que acabé en un hospital. La ambulancia me había recogido de la calle, donde me había desplomado. Esto me lo han contado, porque realmente no recuerdo haberlo vivido.
De ahí pasé por un programa de desintoxicación, que sirvió para mantenerme limpia durante un tiempo, pero al volver a casa con mi marido, paulatinamente las cosas volvieron a ser igual. En el 97 entré en la cárcel. Robé a un par de viejos la pasta que llevaban. El viejo se resistió y le empujé. Se cayó y se abrió la cabeza. No murió, pero la sentencia fue dura. Pasé tres años en Wad-Ras, de donde salí peor que entré.
En meses volvía a un centro de desintoxicación, y de allí salí limpia. Dejé a mi marido, y me puse por mi cuenta. No sabía qué hacer, con lo que las calles fueron mi medio de subsistencia hasta ahora.
Ya sabéis quién soy.

Exhibido por Degenny el 25.7.06   8 comments
20.7.06
Deprisa, deprisa!

Deprisa y corriendo, deprisa y corriendo! Entre la mierda de las webs, que se han colgado y me han dejado con la plantilla a medias y teniéndola de cambiar, el bar y el traslado, ando loca. Mi vida está cambiando y casi ni me doy cuenta de ello. Supongo que debe pasar siempre así. También acabé hace unos años viéndome vender mi cuerpo por unas pelas, sin saber muy bien cómo había llegado hasta ahí. De universitaria a puta. Y ahora, de puta a camarera lesbiana (o algo parecido). Giros extraños que no creo que se deban analizar, sino vivir y sentir.
Sea lo que sea, veo que la cosa cambia y estos días, releyendo todo lo que tengo aquí escrito, me doy cuenta de que estoy mucho mejor y de que he conseguido parte de lo que me he propuesto.
Estoy contenta, y quiero ir todavía a más.
Quiero mucho más. Voy a exprimir la vida.

Exhibido por Degenny el 20.7.06   5 comments
14.7.06
Un Hecho

Al fin me he mudado. Esta semana hemos realizado el traslado a casa de Eugenia y hemos empezado a reacomodar un poco las cosas para que tanto la casa como yo nos adaptemos la una a la otra.
Intentar engañarme y seguir como hasta ahora no era una opción viable. Con penetraciones o sin, quiero estar al lado de esta mujer, con lo que lo mejor que podía hacer era irme a vivir con ella.

Exhibido por Degenny el 14.7.06   7 comments
4.7.06
En el Bar

En el bar hace un calor horroroso. Tanto, que yo, que soy poco amiga de las mini-faldas, y menos para currar, he acabado hoy por ir con unas y una escueta camiseta de tirantes sin sujetador ni nada.
Contra lo que puede parecer, hay poca clientela en el bar en esta época. Se llena sobre las doce y hasta las cuatro o así, pero es raro que haya más de tres personas entre las cinco y las siete.
Hoy he currado de nueve a seis, sin parar más que para meterme un bocadillito de nada. Sobre las cinco y media ha entrado un tío...vaya que tio! Un guiri con demasiado sol, si, pero el tío más bueno que he visto en toda mi vida. Estábamos el y yo solos en bar. Se ha limitado a pedir una Coca-Cola en mal español y se ha sentado en una mesa. Yo me he quedado en el tabuerete de la barra (tengo uno para sentarme denro de la barra cuando hay poco movimiento), admirándolo continuadamente. Y me ha dado el calentón. Tal calentón que creo que me he ruborizado y todo. Qué bueno estaba el jodío.
En mini-faldas, se me ha ocurrido una idea loca. Sentada, me he apoyado con el codo en la barra, mientras mi otra mano empezaba a buscr lentamente la entrepierna por debajo de la falda. He encontrado el tanga, lo he desplazado con el dedo y he empezado a masajearme el coño delante suyo, lentamente. Sólo verlo, saber que mi dedo estaba en mi clítoris delante de él, me ha calentado más. He empezado a removerme en el asiento, resoplando para disimular los gemidos que querían salir de mi boca. Mi dedo se movía por el clítoris, por los labios. He llegado a introducirme el dedo corazón, a meterlo y sacarlo disimuladamente. El sudor me corría por la espalda. El orgasmo ha llegado suave pero intenso, acompañado de un gemido que no he podido aguantar y que ha hecho que el guiri se girase. No he podido hacer más que dedicarle una sonrisa boba, la típica que una tiene después de un orgasmo prohibido.

Exhibido por Degenny el 4.7.06   2 comments
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