Una semana loca, de curro en el bar, donde la pantallaza que tiene Marc sirve de reclamo para los mundiales y llena el local en horas que ya son de por sí horas punta, y de ajetreo en casa empaquetando mis pocas pertenencias, resumidas ahora mismo en tres cajas, grandecitas, eso si. Mi vida en tres cajas. El único contrapeso han sido las noches de calor, sudor y sexo con Eugenia y el que el próximo lunes iniciaré nueva vida en su casa. Los nervios me consumen. Parezco una colegiala enamorada. |
Eh, colegiala... Me alegra que sigas en el buen camino. Y que seas feliz, aunque no lo dices. Por otro lado, me estoy pensando lo de tu proyecto, pero nada, que estoy mu gorda, jejeej. Dame tiempo.